No eres Kilian, pero tampoco Kipchoge o Grebrselassie.

Esta entrada no es de una prueba, ni de un producto. No es sentimental, diríamos que es más bien paternal. Quien me conoce sabe que no me gusta dar consejos pero hoy os voy a dar uno.

Después de esto me van a caer palos como ‘chuzos de punta’ pero si no lo digo reviento.

Llevo desde 2012 corriendo. Cuando me refiero a correr, me refiero en pruebas populares y oficiales. Ya practicaba deporte con anterioridad. Y no, desde este mismo momento con lo que diré no voy a asentar cátedra porque como muchos, yo soy un ‘bloguero’ más. Uno de media tabla en las clasificaciones -populares, medias maratones, etc.-. Uno de esos que corre más por ‘disfrutar’ y acabar la prueba, que por mejorar marca o verme lo más arriba en una clasificación.

Poseo una ‘minusvalía‘ desde pequeño y eso ha provocado, más para bien que para mal, que tenga que mirar por mi cuerpo y mi salud por encima de lo que diga mi cabeza. Esa ‘minusvalía’ ha conseguido que me conozca al milímetro, cada molestia, cada respirar, cada fatiga, cada síntoma -algo que todos deberíamos hacer, conocerse al milímetro-. Sobre todo para saber cuando algo está fuera de la normalidad.

Desde hace algo más de un año me dejo aconsejar y llevar por Alejandro Castañeda. Sobre todo, porque descubrí que por mí mismo no podría alcanzar -si mi cuerpo me lo permite- algún sueño deportivo. Y con la planificación de un profesional, no sólo estaría más cerca de alcanzar mis metas, si no que estaría más ‘protegido’ y, recorrería dicho camino con más seguridad -nadie esta exento de lesiones, ni los ‘pros’-.

Hace un año corrí por primera vez y, después de no sé cuantas medias maratones desde 2012, mi primera maratón. Lo pasé mal y la sufrí pero dentro de lo que era normal. Y hace unos meses ando de vuelta a intentar correr por montaña porque es lo que de verdad me hace feliz y, andamos -mi entrenador y yo- intentando plantar las bases para otro reto-sueño deportivo.

Desde hace meses he visto in-situ como a la ‘peña’ se le ha ido la pinza, la tuerca, el circulo. Se les ha vaciado el cerebro o se les ha filtrado aire o a saber que mierda. Como diría un muy buen amigo mio -Fran- ”se han vuelto subnorpléjicos”. Veo a gente -y con esto no me refiero a nadie en particular- apuntándose a maratones e incluso a ultramaratones por montaña. Pidiendo a gritos un dorsal para una de estas pruebas, cuando creo que no se lo han pensado ni tan siquiera una vez y, son estas cosas las que hay que pensarlas varias veces. Así, como quien se apunta a una carrera solidaria a pasar el día. Sin saber que se enfrentan a una prueba que te va destrozar. Así, sin anestesia. Una prueba que va a sacar los peores miedos y va a poner su cuerpo en las condiciones más duras e inimaginables. Lo sé porque me lo han contado. Me lo ha contado gente que lleva años corriendo en pruebas de este tipo, sufriendo cansancio físico y mental, inclemencias meteorológicas y no sé cuántas putadas más.

Siéntate en una silla y plantéate seriamente desde cuándo llevas corriendo. Sé sincero contigo mismo/a y, contesta: ¿cuántas pruebas, ya no digo de larga distancia, si no media por lo menos has corrido? Cuando te has retirado de una prueba ¿por qué ha sido realmente? ¿Cuánto tiempo es el máximo que te has llevado corriendo sin parar, da igual el ritmo? ¿Aguantarías frío y lluvia? No me refiero a un chaparrón, como el que me va a caer por este post, me refiero a lluvia incómoda y, un frío que te cuesta respirar. Plantéate seriamente esto y mucho más.

Porque no, no eres Kilian, ni Emilie Frosberg, Paula Gonzalez Berodia, Kipchogue o Grebrselassie. No, esas zapatillas de 120 ‘pavos’ no van a correr por ti, ni la mochila maravillosa de hidratación y, ni los bastones de carbono te sostendrán cuando no puedas más.

No lo hagas por ti, ni por tus ‘followers’ y likes. Hazlo por la gente que importa de verdad, los que te quieren, por quien te espera o por los que te tengan que sacar del atolladero cuando estés tirado en una acera o en medio de un valle tapado con esa preciosa manta térmica.

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1 comentario en “No eres Kilian, pero tampoco Kipchoge o Grebrselassie.

  1. marisab52@hotmail.com 16 noviembre, 2017 — 20:59

    Toda la razon pero eso es pasion por correr y superarnos

    Me gusta

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