Comenzando una nueva Aventura

Debo reconocer que me ha costado sentarme y dedicarle tiempo al blog post-semana de pruebas. Primero de todo, como ya sabéis, colaboro con las crónicas en las locas aventuras de los #blue en su blog y en su instagram. También, porque reconozco que he acabado desgastado esta semana atrás.

Dos pruebas y ya acabo desgastado. Lo primero que me viene a la cabeza es que ando viejo. Y automáticamente la cabeza se pone en marcha en busca de la excusa: es el principio de la temporada, no estas todavía preparado para afrontar pruebas de ese kilometraje, te andas adaptando a las zapatillas nuevas, llevas tres semanas metiendo muchos kilómetros y sólo estamos al comienzo, etc…

Pues no. Cuando no sale, pues no sale. Y si mi otro yo mirara los tiempos de la prueba del miércoles y, junto con esta, mirara los del domingo después de aguantar con molestias no se le pasaría por la cabeza nada de lo anterior. Pero vayamos por partes y, de principio hasta el final para entenderlo todo.

XXXIII Carrera Popular AA.VV Murallas de San Carlos.

La semana pasada era el comienzo de un camino que me llevará, como siempre digo, hasta donde las dos ‘patitas’ deseen. Y debo reconocer que no las tengo todas conmigo, ya que el objetivo de esta temporada es ‘gordo’ y, a lo poco que estiro la cuerda aparecen molestias.

La carrera Murallas de San Carlos no es una carrera bonita, reconozcámoslo. Es un trazado que comienza en un sitio precioso de la Tacita de Plata -Cádiz-, la famosa Plaza España. Pero que después de unos giros ratoneros se difumina en el Paseo Pascual Pery -la conocida como Punta de San Felipe– y, para hacerlo más pesado a dos vueltas.

Pero es la carrera que año tras año ha estado presente en mi ciudad. Y como ya dije, aunque este año es de #montañasdesueños, alguna que otra vez pisaré el asfalto para encontrarme con buenos amigos y, si es en mi Cádiz, pues mejor que mejor.

A las 10:00 se daba la salida. Entro en el cajón con la intención de colocarme a medias y probarme. Si no me veo disfrutar. Si me veo en condiciones tirar como en la Popular del Alzheimer, donde salió el plan tan bien que disfruté a ritmos que no son los míos.

Se da el pistoletazo de salida y, después de un par de giros ratoneros, la carrera se estira enganchándome al grupo comandado por mi buen amigo del C.A. Olimpo, Dani Vela. Me encuentro tan bien que decido ir haciendo la goma -descolgándome y volviéndome a enganchar al grupo-. Paso la primera vuelta genial, casi ni me entero de la parte de la Punta San Felipe.

Siempre digo que da igual si la prueba es un 5.000 mts., un 10k, incluso una ultra, algo te va enseñar, para bien o para mal. Y esta me iba a enseñar a entrar en un avituallamiento donde el rival vendría de fuera de la carrera.

Salgo de una curva y veo que hay un avituallamiento con lo que decido levantar la mano para pegarme al el, avisando para no estorbar a ningún atleta que venga por detrás. La sorpresa me la llevaré por delante. Cuando llego al avituallamiento uno de los voluntarios, de espaldas por donde venimos los corredores, se ha puesto dentro del asfalto obstaculizando el paso y cuando voy a salir del avituallamiento saca la mano golpeándome en la cara.

No, no ahondaré en la situación. Sólo diré que es la situación más absurda que he vivido en lo que llevo de tiempo corriendo desde el 2012. Después del encontronazo repaso daños y es más chapa que pintura pero debo seguir. Me costará casi dos kilómetros volverme a centrarme en la prueba.

Cuando por fin me centro el grupo de Dani se me ha ido. Lo primero que pienso es que soy gilipollas y que me llevo otra nueva experiencia. Consigo entrar de nuevo en ritmos vivos y finalmente acabo sorprendiéndome de lo bien que me ha salido la carrera a pesar del accidente. Me llevo una nueva lección y, la sensación es que este año en carreras de asfalto cortas me veo genial, pero el monte será otra cosa.

VI Trail Pirata Sierra de San Cristóbal.

Creo que no hay nada como empezar seriamente la temporada de pruebas que con aquella que te enseñó a disfrutar de las #montañasdesueños. Siempre digo que el Trail Pirata es de esas pruebas que enamoran y, yo sólo he tenido el placer de correr las III y IV ediciones.

Es un trail que para uno que desee iniciarse o que simplemente quiera disfrutar de un cambio de terreno es perfecto. Perfecto porque cada año el trazado mejora. Perfecto porque la organización es indiscutiblemente genial.

Este año habían subido el listón a 23km y 1.200 mts. de desnivel acumulado. Con un nuevo track que sólo se desvelaría horas antes de la prueba para hacerlo más entretenido. Y hablando de entretenimiento, nada como que el día antes llueva para darle ese toque de barro, aunque finalmente sólo lo vi al comienzo de la prueba.

A las 10:00 horas sonaba ese pistoletazo y arrancaba, esta vez de verdad, mi temporada. Ya avisé que sólo había gasolina para 15 kilómetros pero como me dijo el mister hace tiempo y un amigo: ”a testarudez no te gana nadie”.

Y así salimos, a pegarnos un calentón en los primeros kilómetros con la intención de no encontrarnos ningún tapón en algún punto como en ediciones anteriores -la experiencia de haber corrido esta prueba es un grado-.

Mi primera sorpresa es que la mítica cuesta de pocillos no se subirá. Pero para compensar han puesto una larga subida a pleno sol donde los corredores van a fila de uno apretando dientes. Me pasa un corredor del Cantina Zapata y decido engancharme a él. Pasando a corredores en la subida te das cuenta quien va surfrir desde el primer kilómetro y quien está apretando dientes porque es el momento.

Primera bajada y decido seguir al ritmo que marcan las piernas. Total, después del kilómetro quince será apretar dientes y tirar de cabezonería, así que disfrutemos lo que nos quede. Después de un constante sube y baja, saliendo de una zona boscosa, levanto la cabeza y ahí está el gran Rebollido -CaiMan- un abrazo, recargar motivación y a seguir.

Creo que llega el peor momento, una larga recta con algo de arena marca la entrada a un coto de caza. Sería el calor no lo sé, pero ahí mis piernas deciden que paramos. Bajo el ritmo y me pongo a caminar intentando aguantar un ritmo de ‘marcha senderista’ para no perder ‘comba’ y, así no enfriarme.

 Me pasan corredores y a trote me engancho a un grupo de cuatro. Entre trialeras y el paso por la famosa cueva comenzamos el camino que nos llevará hasta la antena junto a pocillos. Llegamos al último avituallamiento y las piernas se han ido de vacaciones. Un grito me saca del letargo nuevamente, la gran Tina del A.D. Maratón Jerez dando ánimos. Tocará apretar hasta la meta.

Comienzo la baja de pocillos a ‘cuchillo’ como me gusta. La caza de corredores me motiva a apretar y arriesgar más en la bajada, pero a mitad de esta el psoas del la derecha me da el latigazo y tengo que bajar el ritmo. Me llevaré el camino final cambiando la zancada y maldiciéndome por ser una kamikaze bajando.

En la última subida otro grito y me tengo que parar a reirme. La gran Masé al grito de: ”vamos Jesús, ese culito”. Haré parte del final con ella hasta que decido que no es mi ritmo y que sólo quiero disfrutar del final y el psoas no me lo va a amargar. Último descenso y ya piso carril rojo, estamos nuevamente en la Laguna de Torrox y ahí esta la gran Anabel de los #blues animando -esta chiquilla se deja la piel en las carreras. pero también la garganta animando cuando no corre-.

Giro de izquierdas y ahí está el arco de meta. Había gasolina para 15km pero el tanque de reserva y a empujones llegamos hasta 23km, no está nada mal para no estar en forma. Lo mejor, lo hemos vuelto hacer, nos hemos vuelto a ganar a pesar de las dificultades que no son pocas.

Estos días lo he pasado con muchas molestias en el pie izquierdo. El tobillo cada vez que corro se resiente dada la ‘minusvalía’, pero en esta ocasión ha sido mayor quizás por esto ando preocupado. No obstante creo que es cuestión de tiempo que se minimice el esfuerzo realizado.

No deseo cerrar este post sin darle las gracias a los niños #blue. No hay nada como una post-carrera con ustedes. Unas risas y meternos caña entre nosotros blogueros. Como decimos, esto es más que un club, creo que somos una familia con muchos problemas mentales.

Gracias al mister, Alejandro Castañeda por los consejos y la paciencia que está teniendo en este comienzo de temporada haciendo ‘encaje de bolillos’ con los entrenos.

Y como no gracias a TrailRunner Store, sin los dos locos –Seve y David– y vuestro apoyo esto sería más complicado aún.

Ahora toca recuperar, volver a la senda de entrenos de calidad. En unos días nos vemos si las ‘patitas’ quieren en el V Cross de San Bárbara ”Ruta de los Cañones”.

#GoSinExcusas

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