Una de Una

Como cuando el hombre encuentra al lobo. Se cruzan las miradas. Miradas de respeto.

Después de algo más de un año volvemos a mirarnos a los ojos. Volvemos a recordar. Sé que me vas hacer sufrir pero a eso vengo. A reconocerme como animal que soy y, a rendir pleitesia a las #montañasdesueños.

Mentiría si dijera que ante la primera prueba de esta vuelta a la senda no estaba nervioso. Nervioso porque volver a los ‘trails’, carreras por montaña y demás variedades era lo que deseaba. Nervioso porque no había preparado la prueba y no sabría como responderían las ‘niñas’ -patitas-.

18km de nuevo trazado y algo más de 400mts. de desnivel. Así se preresantaba el pasado domingo 5 de agosto una de esas carreras que no me gusta perderme. IV Breña Trail Moon en la localidad del atún por excelencia, Barbate.

La Breña tiene algo especial esa noche y, que mejor forma que vivirlo con los #blues de mi C.D. TrailRunner Store. Ambientazo por todo lo alto entre amigos y buen rollo. ¿Para qué deseo más? Sólo había que calzarse por última vezlas naranjitas’ -las jubilo- que tantas carreras me han acompañado por esos terrenos y disfrutar o intentarlo.

Fotos, confesiones entre amigos y compañeros del club. A las 21:30 se daba el ‘chupinazo’. Por delante unos 3km de asfalto y carril para encontrarnos ante la primera y única subida. Me engancho a Lolo y le sigo la estela. Me encuentro cómodo subiendo, incluso con bastante fuerza. Después de la primera subida me descuelgo, deseo ir a mi ritmo y pensar más en disfrutar que en competir.

Van pasando los kilómetros, primer avituallamiento. Bajo el ritmo y saco el bidón, bebo de él y no paro finalmente. Me noto fuerte pero se que en algún momento la gasolina se acabará. Quizás por eso soy muy, de como diría Simeone: ”partido a partido”. Pues kilómetro a kilómetro disfrutando y cuando se seque el tanque pues a tirar de donde podamos. Algunos les llaman cabeza, otros corazón, ‘cojones’-‘ovarios’. Me atrevería a decir que es más amor por lo que uno está haciendo.

Llegando al segundo avituallamiento me entra la confusión. Me comienzo a cruzar con corredores, alguno incluso de la cabeza en categorías por parejas. Desconcierto total. Llego al avituallamiento y nadie sabe nada. Repongo agua y alguna pieza de fruta. Es a partir de ese momento cuando estoy más atento a las balizas pero ya es tarde -llevo dos kilómetros demás en las piernas- no lo sabré hasta pasado el torreón y comenzar el descenso hasta el pueblo.

Mientras tanto en los terrenos más compactos me encuentro con ritmos y sensaciones muy buenas para lo poco que hemos preparado la prueba. En cambio, en los cortafuegos las paso más ‘putas que Caín’. Yo y la arena nunca nos llevaremos bien en tramos largos donde mi pierna izquierda por la minusvalía se carga mucho.

Llego al último avituallamiento antes del torreón y paro. Me descalzo y vacío las zapatillas para tirar el último tramo. Bebo agua pero me noto ya muy fatigado. Pienso que es la alta humedad pero me doy de lleno con la realidad. Llevaba un rato con la ‘mosca’ detrás de la oreja pensando que el reloj se había equivocado pero no, había sido yo. Paso el torreón y haciendo cálculos entiendo la fatiga muscular de las piernas. Para ellas la carrera había acabado pero todavía me quedaban kilómetros para llegar.

Comienzo el descenso entre el desconcierto y con la cabeza llena de pensamientos por lo ocurrido. Intento seguir de cerca a Anita de mi club pero no voy bien y decido ir dejándome caer en la bajada, se me hace incluso larga. Entro en el último tramo con asfalto y noto que los isquios están tocados. Giro de izquierda y subimos al paseo. Es un mini-tramo precioso con tanta gente apostada a los lados, ambientazo en toda regla.

Por fín la meta. Paro el reloj y marca 20’190, dos kilómetros 190 metros más. Ahora lo entiendo todo. Tenía gasolina para unos 15-17km pero no esperaba tres cortafuegos y menos perderme 2km más. Aún así me siento contento, hemos llegado que era lo importante aunque me preocupa como las piernas van a responder los días posteriores.

Durante esta semana pensaba que me había lesionado. La pierna izquierda tenía muchas molestias. Sé que era por la arena pero no esperaba tanta molestia. No obstante con caminata y trabajo de pié, más frío y calor a 7 días vista estamos recuperados.

Tocan dos semanas de entreno de mantenimiento pero un ‘comedero’ importante de cabeza. Hemos dejado de lado el calendario y tenemos que fijar todas las pruebas y fechas para preparar dichas pruebas con garantías y, con un objetivo a lo grande.

De momento puedo adelantar, posiblemente, el siguiente sea el Trail Pirata en la Sierra de San Cristobal.

Lo importante lo hemos hecho, hemos vuelto y tengo la sensación que con mucho trabajo puede ser un año de grandes #montañasdesueños.

#GoSinExcusas

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