¡Que comience la función!

Si dijera que no ando nervioso mentiría. Nervioso, pero con muchas ganas. Casi mes y medio de parón porque yo lo valgo. Aunque ahora que lo pienso y lo padezco creo que ha sido demasiado tiempo. No obstante siempre lo he dicho: ‘‘no me voy a ganar la vida con esto, corro porque soy un cobarde de mi mismo y porque disfruto practicándolo”.

Si, ya se que muchos dirán que por qué he parado. Que me arrepentiré. No vengan a darme clases de algo que ya sé. Pero que quieren que les diga si disfruto desconectando. Lo siento, no puedo estar todo el día pensando en lo que los modernos/as de pueblo llaman ahora ‘running’.

No puedo estar todo el día corriendo. Me gusta salir a tomarme unas cañas, acostarme a deshoras, incluso perder el tiempo -que no se pierde, simplemente lo inviertes en otras lindes-.

Si, les doy la razón, luego uno lo paga. Llevo una semana de entreno específico que las ando pasando ‘mas putas que Caín’. Con fatiga, con una lentitud atroz y con un cuerpo altamente fuera de forma. ¿Y qué?

Hace algo más de un año conseguí llegar a la meta de uno de esos trails engañosos del calendario. Media distancia -unos 21km- con unos 2.800mts. de desnivel acumulado. Era mi primera apuesta seria. Llegué a meta y me sentí altamente motivado y fuerte. Creía que me iba a comer el mundo y la montaña me zampó días después con las rodillas tocadísimas por un descenso arriesgado donde más que un corredor fuí un animal.

En ese preciso momento, el que comenzaba a ser mi mister –Alejandro Castañeda– y este que escribe decidimos pararlo todo, dejar la montaña y trasladarnos al asfalto. Cambiar el chip y correr por correr. Hasta que el cuerpo y la cabeza estuvieran en su sitio -lo último sería más complejo ya que considero que tengo un ‘llantazo’ severo-. Planteamos una temporada de asfalto con un objetivo a lo grande. A falta de una ultra por qué no probar una Maratón, prueba indiscutiblemente única. La asaltamos y creo que fué en ese preciso momento en el que pensé que estábamos preparados para ir adaptando el cuerpo.

Y aquí estamos a falta de una semana para mi primer trail. 18km y unos 400mts. de desnivel. Si, cortito, pero sinceramente uno aprende las lecciones y vamos a ir poco a poco metiendo pruebas y entrenos para ir alcanzando la calidad que se merece.

Después del fatídico trail de hace algo más de un año podría haberme quedado sentado maldiciendo a mi cuerpo, a mi cadera, la espalda, la dismetría y a mí mismo por ser un cafre. Pero como dice una canción que escuché hace unos días: ”mejor me levanto y salgo de este esteril letargo y vuelvo a empezar a creer que hay una opción de ganar”.

Posiblemente estoy adelantándome a los acontecimientos y pegue el petardazo a las primeras de cambio. Pero creo que si no lo intento, si no vuelvo a tensar la cuerda no sabré si dentro de unos años podría cumplir mi sueño. Y sinceramente, los sueños están para cumplirse, qué cojones!

¡Que comience la función!

#GoSinExcusas

 

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